Los Invito a escuchar mis poemas, con la exquisita voz de mi Maestra, Mara Romero Torres.

"Uno se quiebra". "La palabra olvido" "La cafetería y la gota" "Entre paréntesis", "Contrafuimos"

domingo, 18 de mayo de 2014

La Artillería Líquida.

La artillería líquida suena.
El sonido se quita, el sonido se queda.
El techo mecanografía mis pensamientos.
Los cántaros se llenan, las plantas se riegan.
Hay hilos entre el cielo y el suelo.
Mis gatos entran mojados a mi casa.
Mis manos me dan de beber.
El agua acontece.

II.
Agua madura cuelga.
Suelta el fruto, cae la semilla y la sal.
los ríos se desbordan.
El agua acontece.

III.
Los ojos, los ríos, el fruto.
Testimonios oculares y acuosos.
Miran, se desbordan, se abren.
Las almas se mojan, letras brotan
y se balbucea vida.
Aconteces.


09/Marzo/2014

viernes, 16 de mayo de 2014

Contrafuimos








Contrafuimos

No los que somos, sino los que fuimos.
Nuestros rostros inflamados
se quedaron acariciándose.
Los que somos no estamos cerca,
pero los que fuimos
siguen hablando. 

Los que fuimos sonríen
como si vieran todo desde
un ángulo divino. 

Nos ven y se ríen,
hacen bromas, nos justifican
sin saber lo que haremos,
nunca saben de lo que saben todo.
Se quedaron mirándose
de sillón a sillón. 

Se siguen buscando los
ojos mientras cuentan besos.
Hablan y sonríen mientras
nos miran, alejados
en la realidad continua
que los emancipa. 

No los que somos, sino los que fuimos.
Si nos alejamos, ellos ya sabían eso
Si nos acercamos, se alegran.
Nunca tienen la razón
y aciertan en todo.

A los que fuimos les siguen brotando
palabras rosas, azules, verdes
en la garganta. 

Los que somos tienen envidia
de los que fuimos,
los que somos no decimos nada,
nos vamos, y no regresamos
y dejamos un fantasma
que sigue esperando
ser, lo que fuimos.



Las cosas que dicen Adiós.












Las cosas que dicen Adiós.

Las cosas que dicen Adiós
se van caminando sin voltear atrás
sin preocuparse; e incluso sin caminar,
tan solo desaparecen.

Esas cosas no se pueden
decir a sí mismas,
rigurosamente necesitan
dos personas que nunca mas
se van a volver a ver
para poder pronunciarse
entre los silencios
y las palabras a medias.

A nadie le gusta decir Adiós,
por eso dicen Hasta Pronto,
Hasta Luego, Buenas Noches.
Meter a dios en las despedidas
siempre será complicado,
la gente no sabe que se queda
cuidando ambas partes.

Y las cosas dicen Adiós,
como fecundando el tiempo,
atravesando la memoria,
plantándote un eco.

A veces dicen Adiós pero se quedan.
A veces lo dicen como si no existieras
y otras veces no dicen nada.

Pero las cosas que dicen Adiós
ya no hablaran nunca más nuestro
lenguaje, ellas hablan el idioma de
irse para siempre, lejos y cuanto antes.
Dicen Adiós hablando el idioma
del olvido, el idioma que hiere,
que nos aleja y dice Dolor sin decirlo
y esas cosas se van, ya no vuelven
nunca mas aunque estén a un lado
de uno mismo, aunque lentamente se
vayan  y con ellas se esfumen algunas
palabras que para nosotros…

todavía tengan sentido.

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